sábado, 17 de febrero de 2007

La Postmodernidad y los Valores

Se denomina post modernidad a la crisis de valores que estamos viviendo actualmente. Mediante este artículo trataré de explicar esa crisis de valores que es la post modernidad, para ello primero explicare que entendemos por valores a todo aquello que es capaz de sacar al hombre de la indiferencia y provoca en él una actitud de estimación, porque contribuye de alguna manera a su realización personal, satisfaciendo algunas de sus necesidades vitales, intelectuales, afectivas, estéticas, religiosas, etc. Lo importante es que a través de los valores se fundamenta tanto la creación como la conservación de las normas sociales, son el núcleo de la vida social; sin embargo, al igual que una moneda tiene dos lados, lo mismo pasa en la axiología, hay valores y antivalores, estos últimos consecuencia lógica de la filosofía relativista, del presentismo, de lo inmediato o lo momentáneo, que caracteriza a la post modernidad.

Efectivamente, podemos afirmar que la postmodernidad se caracteriza por el gran pluralismo de valores y de antivalores, como por ejemplo bueno–malo, justo–injusto, santo–profano, sano–enfermo, sensible–insensible, tolerante–intolerante, solidario–egoista, etc.

Ante esta realidad, debemos tener en cuenta qué actitud asumimos frente a los valores, para ello debemos entender que el fin supremo de ellos es el hombre, por tal motivo, debemos tomar una actitud respecto a la relación de los valores con el hombre, ya que podemos adoptar la actitud del respeto, la libertad, la responsabilidad, la tolerancia, la justicia, el amor, la entrega, etc.

Por eso debemos tener en cuenta la relación íntima que debe haber entre el proceso educativo y los valores, debemos buscar que el educando adopte una actitud positiva frente a los valores, y que al apreciarlos internamente, los viva y los realice, debemos inspirar en nuestros alumnos lo humanístico, el sentido de trascendencia en la vida. Para ello los educandos debemos predicar con el ejemplo, es decir que haya correspondencia entre lo que decimos y hacemos.